Historia
El Bardo - Teatro Estudio- se inauguró en el año 2000 en la calle Independencia 2992, cuando Edward Nutikiewicz recicló su propia casa para convertirla en teatro. Un espacio amplio de estilo antiguo, en el que el living devino en sala teatral, y las habitaciones en camarines.
En esa época, Nutkiewicz inauguró esta primera sede. Fue uno de los pioneros en instalar una modalidad que luego continuaron otros actores hasta la actualidad. Cuando se estrenó El jugador, obra con que se inauguró la sala, él sintetizó así esta búsqueda “No es fácil convertir mi casa en un espacio teatral, aunque siempre hayamos dicho que el teatro es como nuestra casa o que pasemos más horas en él que en cualquier otro lugar. Me hubiera gustado tener otro predio para destinarlo a tal fin, pero las cosas fueron así y por algo y para algo ocurrieron así. De todos modos, se necesitó de una entrega y un sacrificio casi teatral para tomar la decisión. Como los actores sufrimos del síndrome de no ser nadie cuando no trabajamos - cuando no se nos ve, cuando no podemos comunicarnos con el otro- no tuve opción. El proyecto se convirtió en una necesidad insoslayable de plasmar aquellos primeros sueños que nacieron cuando decidí ser actor: hacer teatro nada más. No hay mucho tiempo que esperar, tengo un montón de proyectos acumulados durante casi 30 años”.
Después de la repercusión y afluencia de público que tuvieron las dos primeras obras - El jugador y Un enemigo del pueblo- Edward Nutkiewicz y su mujer, la periodista Mercedes Martí, decidieron trasladar el teatro a un predio pensado par tal fin: compraron un terreno y durante el año 2003 lo construyeron.
Actualmente El Bardo está situado en el barrio de San Telmo, en la calle Cochabamba 743. Esta nueva sede - inaugurada en el 2004 con el estreno de la obra El monje - es un edificio nuevo, construido según los requerimientos municipales. La edificación del teatro se llevó a cabo como un emprendimiento de autogestión, que insumió grandes esfuerzos económicos para poder terminarlo acorde a las disposiciones y comodidades requeridas para un espacio en el que concurren un importante número de espectadores.
El Bardo no fue pensado con el fin de hacer un teatro comercial, sin por ello dejar de lado esta lógica expectativa económica. El objetivo fue y seguirá siendo artístico, brindar un lugar donde actores, directores y gente de la cultura puedan desarrollar sus trabajos, investigaciones, y toda expresión artística que respete el estilo y la calidad que El Bardo ha definido en estos años.
Cuando surgió el deseo de trasladar el teatro, con todas las comodidades de una sala teatral, se hizo con la certeza de que apostar por la cultura vale el esfuerzo. Este emprendimiento tiene una significación en la que el valor artístico sostiene al valor económico, no a la inversa: crear las condiciones para desarrollar las potencialidades de actores y creadores teatrales, del barrio como foco cultural, y de nosotros como ciudadanos. Creemos que el intercambio de bienes culturales es parte fundamental de la producción de nuestra ciudad.
El objetivo fue hacer un espacio adecuado para un público cada vez más exigente, y a la demanda de turistas informados sobre la oferta cultural de nuestra ciudad. Sin duda, San Telmo era el lugar indicado, y un teatro cálido, cuidado en sus detalles y con estilo, nos pareció apropiado.
Las dificultades que se presentaron fueron muchas, las más difíciles fueron económicas. Pero terminar un edificio no es el final de la tarea. Tenemos asignaturas pendientes para su funcionamiento y posicionamiento en el competitivo mercado actual. Creemos que el teatro llamado independiente tiene que ofrecer la misma calidad estética y comodidad que los demás teatros del circuito comercial y oficial. Hemos tenido siempre esta premisa, por eso trabajamos muy duro en las medidas de seguridad y en la compra de elementos que mejoren las comodidades del teatro.
También es importante posicionar la sala en el medio, considerando la enorme oferta de teatros, por eso nos preocupamos para ofrecer el mejor nivel posible - artístico y de producción - de nuestros espectáculos.
